Leguía buscó modernizar el Estado aumentando la burocracia y construyendo carreteras.
Para ello promulgó la Ley de Conscripción Vial, que obligaba a los varones de 18 a 60 años a trabajar gratis en esa labor, aunque solo afectó a los indígenas.
También modernizó Lima: creó urbanizaciones como Santa Beatriz, San Isidro y Orrantia, construyó avenidas que conectaron los nuevos distritos con Lima y el Callao, e hizo obras de agua, desagüe, alumbrado público y transporte urbano.
Para financiar todo, favoreció las inversiones norteamericanas y pidió préstamos externos, por lo que la deuda externa del Perú creció de 2 a 22 millones de libras peruanas entre 1919 y 1929.