La tierra es un material vulnerable que requiere una conservación integral, ya que sigue usándose actualmente. Su principal desafío es el deterioro por el paso del tiempo y por fenómenos naturales como sismos y huracanes, por lo que analizar daños históricos permite aprender de errores y aciertos para mejorar construcciones actuales. Estos problemas se deben tanto a las características del material como a factores externos que lo afectan con el tiempo, como la lluvia, el viento y los cambios de temperatura que dañan fácilmente el adobe (Baca, 2007; Baca, 2008; UNESCO World Heritage Centre, n.d.).
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