La Sagrada Familia, María, José y el niño Jesús, es para los cristianos modelo de familia. Sus valores de entrega, confianza y humildad ayudan a crecer como creyentes.
La familia de Jesús también fue una familia de refugiados, como les sucede a muchas personas hoy en día. Vivió lo que viven todos los que tienen que salir de sus casas: una marcha rápida e improvisada, escasez de medios y la generosidad de aquellos que les acogen. Jesús fue uno más de ellos y así se convierte en compañía de los que buscaban y buscan cada día un lugar mejor.
María, la madre de Jesús, vivó junto a José la huida, la falta de un hogar y la incertidumbre constante. Dio a luz a Jesús en el frío de un establo lejos de su hogar, sin ningún adorno ni comodidad.