Para Casullo, la Modernidad es una condición de la historia, que comienza a darse de manera consciente entre la sociedad de Europa en los siglos XVII y XVIII. En esta etapa es donde se pensara el mundo entre lo antiguo y lo moderno. La modernización, produce un silencio, una caída de una vieja representación del mundo regida básicamente por lo teológico y lo religioso. El mundo de Dios, el mundo según el plan de Dios que era dogmatizado y bajo el poder de la iglesia, era sentido por los modernizadores como un plan que sofocaba al hombre y lo condenaba a no saber la verdad objetiva que por vía científico-técnica podía llegar a conocer. La explicación religiosa del mundo tenía también, respuestas a preguntas que la Modernidad no podía resolver. Y es esto, lo que resquebraja de fondo a partir del pensamiento moderno. El problema de esta etapa es la diferencia de pensamientos entre la nueva y vieja representación del mundo; por lo cual necesitarían articularse de la mejor manera sin renegar ni del saber ni de la fe.