Las herramientas digitales tienen limitaciones, pues dependen de dispositivos, energía eléctrica y conexión a internet, a veces requieren pagos o capacitación, y pueden fallar o perder archivos sin copias de respaldo. Presentan riesgos de seguridad, como el robo de datos, el phishing y los virus, que se reducen con contraseñas seguras y verificación en dos pasos. Pueden generar dependencia tecnológica, debilitando habilidades como la memoria y el pensamiento crítico. Las distracciones, como las notificaciones y las redes sociales, disminuyen la concentración y fomentan la procrastinación. Finalmente, la brecha digital refleja la desigualdad en el acceso y las habilidades tecnológicas, y solo se reduce con inversión en infraestructura, capacitación e inclusión.