El licenciamiento es el factor legal que define cómo los usuarios pueden interactuar con el código fuente del navegador. Los navegadores de software libre (como Firefox o Brave) permiten a cualquier persona revisar, modificar y distribuir su código de manera transparente para mejorar la seguridad comunitaria. Por el contrario, los navegadores de software privado (como Chrome, Edge o Safari), aunque suelen ser gratuitos para el usuario final, mantienen su código fuente oculto bajo derechos de autor corporativos, impidiendo que programadores externos realicen modificaciones directas en su estructura.