Durante esta época, la ropa se convirtió en un claro símbolo de poder y riqueza, regulado por leyes suntuarias muy estrictas. Las clases altas vestían telas ricas como el terciopelo, el brocado, la seda y el damasco, e introdujeron la moda de los acuchillados, que eran cortes en la tela para dejar ver otra de diferente color debajo. Además, a partir del siglo XVI, la moda española marcó tendencia en toda Europa con sus característicos colores oscuros y cuellos rígidos.