La ciudad la naturaleza se ha vuelto escasa y valiosa, y que la vida urbana nos desconecta de los procesos naturales que sostienen la existencia, como el ciclo del agua, la producción de alimentos o el reciclaje de nutrientes. Los parques y espacios verdes suelen ser artificiales y controlados, lo que rompe la sucesión natural. Sin embargo, la naturaleza sigue manifestándose de forma espontánea: plantas consideradas “maleza” colonizan espacios alterados, el agua de lluvia mantiene ciclos hidrológicos en lugares mal drenados, y animales encuentran refugio en edificios, basureros o zonas abandonadas.