Durante el siglo V, los pueblos bárbaros avanzaron sobre el Imperio Romano y Roma fue atacada por líderes como Alarico y Genserico. Finalmente, en el año 476, Odoacro destituyó a Rómulo Augústulo, el último emperador romano de Occidente, marcando su caída. Mientras tanto, el Imperio de Oriente continuó como Imperio Bizantino, y los pueblos bárbaros formaron nuevos reinos en territorios como España, Italia, Francia y Gran Bretaña.