Las normas administrativas, en muchos casos, son manifestación de una situación concreta que vienen a solucionar, por tanto se crean, aplican y extinguen con mucha rapidez. Esta característica no sólo se aprecia respecto de los reglamentos, sino que también en relación con las normas de rango legal, por lo que se habla de una verdadera legislación motorizada. Pero, además, superada la contingencia, la norma se desarrolla o muta, con lo que el ordenamiento jurídico o bien vuelve a la situación anterior, o bien recibe una nueva norma contingente