Duguit fue un revolucionario para su época porque negó el concepto clásico de "soberanía". Para él, el Estado no es un ente superior que simplemente "manda" u obliga por la fuerza, sino que es una organización que existe con un único fin: la solidaridad social. Por lo tanto, Duguit postula que el Derecho Administrativo es, pura y simplemente, el Derecho de los Servicios Públicos. Todo el aparato estatal se justifica solo si está prestando un servicio a la colectividad (salud, orden, caminos, etc.). Si no hay servicio público, no hay justificación para el poder del Estado