Es el conocimiento que la persona tiene del mundo, los conceptos que se ha formado de las cosas y está desprovista de referencias a la historia personal del individuo. Contiene información organizada como hechos, conceptos, vocabulario, y a diferencia de la memoria episódica, carece de referencias espaciales o temporales. Está muy vinculada al proceso educacional y formativo, y se desarrolla y refuerza a lo largo de toda la vida. Por ello, algunos autores la consideran como una habilidad «cristalizada», que es más resistente a cualquier alteración ante la presencia de un trastorno o lesión.