La antigua Mesopotamia (ubicada actualmente en Irak, Siria, Kuwait y parte de Turquía) ocupa un lugar importante en la historia de la humanidad. La palabra Mesopotamia es de origen griego y significa “entre dos ríos”, en referencia a los ríos Tigris y Éufrates indudablemente Mesopotamia fue el nicho de muchas civilizaciones distintas a lo largo de miles de años que contribuyeron de manera importante en la cultura y el progreso del mundo: en este sentido, es importante reconocer que muchas cosas de la vida cotidiana como la escritura, el concepto de día (24 horas), la fabricación de la cerveza, los derechos civiles, el riego de los cultivos, entre otras, se desarrollaron por vez primera entre los ríos, Tigris y Eufrates; y particularmente se considera cuna de la civilización por haberse concebido en ese espacio del mundo, en la región de Sumer, dos desarrollos culturales significativos: “el surgimiento de la ciudad tal y como se reconoce hoy en día y la invención de la escritura”. En materia intelectual, Mesopotamia fue cuna de numerosos templos en donde se enseñaba lectura, escritura, religión, derecho, medicina, entre otras; asimismo, “se reconoce que los relatos bíblicos como la Caída del Hombre y el Diluvio Universal tuvieron su origen en la tradición mesopotámica ya que aparecen por primera vez en obras literarias como el mito de Adapa y la epopeya de Gilgamesh, el relato más antiguo del mundo” (Mark: 2018).