Es la forma de trabajar en la escuela que asegura que todos y cada uno de los niños y niñas, sin importar cómo sean, dónde vengan, qué ritmos tengan o qué dificultades tengan, puedan estar, participar y aprender juntos. Para mí, es entender que la diversidad no es un problema, sino una riqueza, y que nuestra tarea es quitar cualquier obstáculo que les impida aprender (Muñoz Tinoco et al., 2014).
Los procesos pedagógicos inclusivos adaptan la propuesta para eliminar barreras y responder a las necesidades de cada niño.
ELIMINACIÓN DE BARRERAS
Identificar y cambiar las dificultades: Hay cosas que impiden que aprendan: el espacio, los materiales, las reglas, o incluso lo que decimos. La inclusión es quitar esas barreras físicas, sociales o de actitud para que todos puedan participar.
EJEMPLO
Antes tenía los materiales arriba de los estantes, donde solo algunos podían alcanzar; ahora todo está a su altura, accesible para todos, y evito decir cosas como "eso es muy difícil para ti".
Participación plena: Que todos estén presentes no es suficiente; tienen que poder actuar, jugar, hablar y aprender como los demás. Que nadie sea espectador, sino protagonista.
EJEMPLO
Cuando cuento un cuento, si hay un niño que no oye bien, me aseguro de usar gestos claros, imágenes grandes y estar muy cerca de él, para que también él entienda y disfrute la historia igual que sus compañeros.
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