En las computadoras, el CPU consume entre 50 y 180 W según la carga, la GPU entre 150 y 300 W en uso intenso, y los dispositivos de almacenamiento como el disco duro mecánico requieren 6–10 W, mientras que un SSD solo 2–5 W. Para ahorrar energía, se recomienda activar el modo de ahorro de energía, configurar la suspensión automática, reducir el brillo de pantalla y cerrar aplicaciones en segundo plano innecesarias.