La idea de combinar la conservación de los sitios culturales con la de la naturaleza proviene de Estados Unidos. En 1965, una Conferencia de la Casa Blanca en Washington, D.C., exigió la creación de un «Fondo del Patrimonio Mundial» que impulsara la cooperación internacional para proteger las magníficas áreas naturales y paisajísticas, así como los sitios históricos, para el presente y el futuro de toda la ciudadanía mundial. En 1968, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) elaboró propuestas similares para sus miembros. Estas propuestas se presentaron en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente Humano de 1972, celebrada en Estocolmo