Para comprender este punto, el texto nos remonta a la cameralística, modelo de organización estatal desarrollado principalmente en Alemania y Austria entre los siglos XVII y XVIII. En sus inicios, la administración pública giraba en torno a la figura del kammerer, quien era el tesorero del príncipe y concentraba funciones relacionadas con la gestión de los recursos económicos. Con el tiempo, esta estructura evolucionó hacia el Consejo de Cámara, órgano que asumió competencias en materia de finanzas, justicia, guerra, policía, comercio e industria. Este esquema representaba una forma centralizada de gobierno, en la que el poder se ejercía de manera directa y amplia sobre la vida de los súbditos.