Síntesis: Había una vez un leñador muy pobre que vivía con sus hijos, Hansel y Gretel, y su nueva esposa. La madrastra quería abandonar a los niños en el bosque, y cuando eso ocurrió, Hansel intentó dejar un rastro con migas de pan para poder regresar a casa. Sin embargo, tuvo la mala suerte de que las palomas se comieran las migas y por eso se perdieron. Caminaron durante mucho tiempo hasta que encontraron una casa hecha de dulces. Allí vivía una bruja que al principio parecía buena persona, pero en realidad era malvada: encerró a Hansel y obligó a Gretel a ayudarla. A pesar del miedo que sentía, Gretel fue más inteligente, empujó a la bruja dentro del horno y así lograron escapar, hasta reencontrarse con su papá, quien nunca dejó de buscarlos.