Ley de los mínimos y máximos, y de tolerancia:
Esta primera ley se refiere a que el crecimiento de un ser vivo está limitado o condicionado por el elemento más escaso en el ecosistema. Esta ley fue propuesta por Justus Leibeg en 1840, y lo aplicó al crecimiento de una planta, en donde es necesario que cierta cantidad de fósforo esté presente para que la planta pueda crecer, aunque los demás elementos como el agua abunden. Esta ley nos muestra que la supervivencia y buena calidad de vida de una especie siempre está condicionada a la existencia de ciertas características. Si esto no es así, las especies pueden verse afectadas en su número, reproducción, distribución, o alimentación. Su contraparte es la ley de los máximos, que dice que, así como una mínima cantidad de un componente puede ser perjudicial, mucha cantidad de algo también puede afectar al crecimiento y supervivencia de una especie. Otro ejemplo con la planta sería que mucho calor o energía solar puede secarla, o mucha cantidad de un nutriente la puede intoxicar. Mientras que la Ley de tolerancia se refiere a una manera de analizar e identificar cómo ciertos factores pueden llegar a afectar el crecimiento o la sobrevivencia de organismos, esto se puede realizar graficando el número de organismos en relación a un factor limitante y con eso podemos identificar los niveles mínimos y máximos de tolerancia de cierto factor.
Un ejemplo de esta ley se puede encontrar en las abejas, como las nativas de Yucatán Apis mellifera y Melipona beecheii. Las abejas necesitan de ciertas condiciones específicas para poder sobrevivir. Algunos ejemplos son la disponibilidad de polen y de flora nativa, ya que el polen es su mayor recurso que les ayuda en la elaboración de miel, de su panal, y para la alimentación de larvas y abejas jóvenes, además de que es necesario almacenar el polen y la miel para cuando hay sequías o mucho frío. Sin polen ni miel, no podrían sobrevivir.