En un mundo donde la digitalización avanza a pasos agigantados, especialmente en el ámbito educativo, el tecnoestrés ha emergido como un problema crítico. Este fenómeno, caracterizado por ansiedad, fatiga y sensación de ineficacia en el uso de tecnologías digitales, afecta la salud mental, el desempeño laboral y la calidad educativa de los docentes universitarios. En la UAGro, la transición hacia una cultura digital ha evidenciado brechas importantes en infraestructura, competencias digitales y adaptación tecnológica, impactando negativamente a la comunidad académica.