El caso de la Sierra Alta, ubicada al centro del país, resulta interésante, ya que de manera natural abundan materiales como la madera de pino y encino, utilizados tradicionalmente en la construcción de muros y cubiertas, así como el barro, el zacate y la palma. Estos materiales generan un ambiente interior confortable tanto en verano como en invierno. En cambio, los materiales incorporados con la llegada de la modernidad no siempre cumplen con los estándares de calidad de vida de las comunidades.
(Monterrubio, 2014)