En la sociedad actual, el enfoque psicosocial, complementado por el enfoque motivacional, es el que tiene mayor peso en el comportamiento del consumidor. Aunque el enfoque económico sigue siendo relevante, especialmente en decisiones relacionadas con precio e ingreso, hoy resulta insuficiente para explicar por completo por qué las personas consumen lo que consumen.
El consumidor contemporáneo no solo busca maximizar su utilidad económica, sino también construir identidad, pertenecer a grupos sociales y proyectar estatus, tal como la anticipó Thorstein Veblen. Las decisiones de compra están fuertemente influenciadas por factores sociales, culturales y emocionales, potenciados por el auge de las redes sociales, los influencers y las comunidades digitales. En este contexto, el consumo se ha convertido en una forma de comunicación simbólica.
Es también ha influenciado fuertemente al marketing, dejando de ver solo la parte funcional de un producto o servicio y enfocándose mas en experiencias, emociones, valores y narrativas que más valora el consumidor de hoy en día.