La lengua se enriquece por los hablantes a través de variantes geográficas (dialectos), sociales (sociolectos), funcionales (registros) e individuales (estilo), mejorando así la competencia comunicativa. Ninguna lengua es superior, pues todas transmiten cultura y permiten la comunicación. El uso adecuado del lenguaje erradica prejuicios y fomenta relaciones equitativas, interés por otras culturas y una visión plural.
Por tanto, desarrollar la competencia comunicativa implica desarrollar habilidades sociolingüísticas y socioculturales (conocimiento, valoración y uso adecuado de formas culturales según el contexto y el interlocutor). La competencia sociocultural es la capacidad de interactuar en un mismo contexto entre hablantes de diferentes culturas.
Saber hacer intercultural: Se refiere a tres capacidades, la primera establece relaciones entre una
cultura «a» y otra cultura «b». Por ejemplo, la cultura del oriente y la del occidente de Guatemala. En
consecuencia, la segunda, implica utilizar estrategias para establecer contacto
Saber ser cultural: Se refiere a las actitudes, lo cual implica apertura a otras ideas y puntos de vista y
la superación de estereotipos
Saberes: Conocimiento del mundo, vida cotidiana, valores, creencias, gestos, rituales, entre otros.
También el conocimiento y comprensión entre el mundo de donde se viene y la comunidad en la que
se vive.