Reflexión: este capítulo plantea en que muchos de los problemas no surgen por la complejidad en sí, sino la manera errónea en la que se abordan, que en este caso, es ignorar o negar la existencia de la situación. Este capítulo me hizo recordar a la frase de: "lo que no se nombra, no existe". Considero que esta es una forma muy común de abordar los problemas en nuestra sociedad: "hacer como si no existieran", a temas complejos como la pobreza, inseguridad, crisis ambientales, laborales, etc... pero al ignorarlas, solo han incrementado y se han vuelto cada vez más complejas, y quienes luchan por estas causas, son tachados de "intensos", "locos" e inclusive, los mandan callar. En el ámbito de salud mental, un ejemplo de esto es cuando a una persona que está atravesando por un cuadro depresivo se le dicen frases como "échale ganas", "hay gente que está peor" o "no estés triste". No solo se niega la complejidad del problema, sino que también se le niega su sufrimiento. Y surge un efecto contraproducente: la persona solo se siente más sola, triste o culpable por no mejorar. Y quienes nombran esta tristeza, se les etiqueta como exagerados y/o débiles. Al intentar simplificar el malestar, se termina perpetuando.