La innovación educativa no es un término exclusivo de los procesos educativos, sino que nace también de áreas donde se hacen necesarios cambios y mejoras sistemáticas. Ayudando a optimizar procesos, actividades y prácticas, con la finalidad de transformar, mejorar e impactar dichas áreas. Ahora bien, el mapa conceptual presentado justifica esta noción al situar la innovación como el eje superior, entendiendo la innovación educativa como punto de partida para lograr una transformación en el ámbito pedagógico. Además, como lo menciona Fernández Navas (2016), no solo es percibida la innovación como el modelo para el uso de herramientas tecnológicas, sino como una serie de intervenciones, decisiones y procesos sistematizados con un grado de intencionalidad para modificar actitudes, ideas y culturas pedagógicas.