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DERMATITIS ATÓPICA, Bibliografía:, image, image, image, image, image,…
DERMATITIS ATÓPICA
Definición
Es una dermatosis inflamatoria crónica pruriginosa con distribución característica, que afecta a individuos con antecedentes personales o familiares de atopia (asma, rinitis alérgica u otras alergias).
Suele iniciarse en la infancia (ante 1–2 años) y con frecuencia remite en la adolescencia, aunque hasta el 70% de los pacientes persistirá con alguna lesión en la edad adulta.
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Fisiopatología
Contribuyen variantes genéticas (p. ej. mutaciones en el gen de filagrina), alteraciones inmunitarias (predominio de la respuesta Th2 e IgE elevada) y factores ambientales (clima seco, detergentes).
Disfunción de la barrera cutánea: disminución de ceramidas y defensinas epidérmicas, sequedad (xerosis) y mayor penetración de irritantes. Este defecto de barrera favorece inflamación crónica y sobreinfecciones (frecuente colonización estafilocócica).
Clínica
Lactantes (<2 años): eccema exudativo muy pruriginoso en mejillas, cuero cabelludo y cara extensora de miembros, típicamente respetando pliegues periorales y periorbitarios.
Niños (2–12 años): eccema subagudo/agravaciones agudas en pliegues flexurales (codos, rodillas, muñecas, tobillos) y zona periocular/peribucal. Pueden aparecer pápulas y vesículas que por rascado se erosionan formando costras. Es típica la piel engrosada y liquenificada en brotes crónicos.
Adolescentes/Adultos: eccema crónico liquenificado en flexuras, cuello y manos, con engrosamiento cutáneo y aumento de patrones.
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Signos menores destaca la xerosis generalizada, queratosis pilar, palidez facial, pliegue de Dennie-Morgan infrapálpebral, pitiriasis alba.
Diagnóstico
Es clínico, basado en la triada de prurito persistente, lesiones crónicas/recidivantes de morfología típica y antecedentes de atopia
Tratamiento
Cuidado de la piel: Emolientes tópicos diarios en toda la superficie expuesta, incluso entre brotes, son esenciales para restaurar la barrera cutánea. Se recomienda baño suave con jabón pH neutro y aplicación de crema emoliente inmediatamente después. Evitar detergentes agresivos y ropas de lana.
Corticoides tópicos (CT): Son el pilar antiinflamatorio de los brotes. Se administran 1–2 veces/día en las áreas afectadas hasta remisión (en general 1–3 semanas), usando la potencia mínima efectiva según zona. Tras el brote, se puede realizar tratamiento de mantenimiento (ej. corticoide de baja potencia 2–3 veces/semana) para prevenir recaídas. Siempre orientar al paciente en el uso apropiado (aplicación en capa fina, reducción gradual de la potencia al ceder el brote).
Inhibidores de la calcineurina tópicos:Tacrolimus y pimecrolimus son útiles en brotes faciales/flexurales o como mantenimiento si los corticoides tópicos fallan o se desean evitar en ciertas áreas.
Bibliografía:
Armengot-Carbó, M., Hernández-Martín, Á., & Torrelo, A. (2015). Filagrina: papel en la barrera cutánea y en el desarrollo de patología. Actas Dermo-Sifiliográficas, 106(2), 86–95. https://doi.org/10.1016/j.ad.2013.10.019
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