En el nivel de atención primaria, los ansiolíticos constituyen una herramienta terapéutica relevante para el abordaje inicial de la ansiedad, siempre que su indicación sea cuidadosa, individualizada y de duración limitada. La correcta selección del subgrupo farmacológico, junto con el seguimiento continuo del paciente, permite aliviar los síntomas, prevenir efectos adversos y promover un manejo integral que incluya intervenciones psicoeducativas y no farmacológicas.