La neutropenia (≈1600/µL) indica una mayor susceptibilidad a las infecciones, especialmente si empeoran o se asocian con disfunción cualitativa de los neutrófilos. Sin embargo, en ausencia de fiebre o evidencia clínica de sepsis, esto representa un riesgo en las próximas horas o días, mientras que la hemorragia no controlada y la anemia grave constituyen amenazas inmediatas. Por lo tanto, si bien la neutropenia requiere una monitorización estrecha y una intervención temprana para prevenir complicaciones infecciosas, el manejo inicial debe priorizar la estabilización del estado hemodinámico del paciente y el restablecimiento de la capacidad de transporte de oxígeno y la función hemostática adecuadas.