1. Escribís la dirección (URL) en el navegador.
2. El navegador consulta un servidor DNS, que se encarga de convertir ese nombre en una dirección IP (como la “dirección” real del servidor).
3. Una vez que sabe la IP, tu dispositivo se conecta al servidor donde está la página.
4. Para comunicarse, ambos usan un protocolo llamado HTTP o HTTPS.
- El servidor te envía los archivos de la página (texto, imágenes, videos, etc.)
El navegador interpreta esos archivos y te muestra la web.