La clasificación RMR fue desarrollada por Bieniawski a partir de 1973 y posteriormente actualizada en 1976, 1979 y 1989, basándose inicialmente en la experiencia acumulada en proyectos de excavación en Sudáfrica. Con el tiempo, se consolidó como uno de los sistemas geomecánicos más utilizados a nivel mundial para la caracterización de macizos rocosos. El sistema se fundamenta en un índice numérico que varía entre 0 y 100 y que se obtiene mediante la suma ponderada de seis parámetros geomecánicos: la resistencia uniaxial de la roca intacta, el grado de fracturación del macizo (RQD), el espaciamiento de las discontinuidades, las condiciones de dichas discontinuidades, el efecto del agua subterránea y la orientación de las discontinuidades respecto a la excavación; los cinco primeros conforman un valor primario que luego es ajustado según la orientación estructural. Su aplicabilidad abarca desde la caracterización general del macizo rocoso hasta el diseño de sostenimientos en túneles, y además es una herramienta clave para evaluar la estabilidad de taludes mediante el índice SMR, así como para el diseño en minería subterránea. El RMR permite también estimar parámetros esenciales como el módulo de deformabilidad del macizo y los parámetros resistentes de Mohr-Coulomb. Entre sus ventajas destaca que proporciona, de manera sencilla y económica, una primera aproximación a las propiedades mecánicas del macizo a partir de información de sondeos y afloramientos, lo que explica su amplia aceptación y uso. No obstante, presenta limitaciones cuando se aplica a rocas expansivas, fluyentes, muy alteradas o tectonizadas, donde su simplicidad tiende a sobrevalorar la resistencia del macizo; además, el ajuste por orientación para taludes, que puede ser tan severo como un 60%, ha llevado a que su uso directo en estabilidad de laderas sea menos habitual. Pese a estas limitaciones, su importancia dentro del campo de la mecánica de rocas es indiscutible, ya que constituye uno de los índices fundamentales para evaluar la calidad del macizo y proporcionar criterios técnicos para su clasificación en categorías de comportamiento y resistencia geotécnica.