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Capítulo 3: El darse cuenta - Coggle Diagram
Capítulo 3: El darse cuenta
Es la capacidad que tiene todo ser humano para percibir lo está sucediendo dentro de sí mismo y en el mundo que le rodea.
Dentro de la experiencia se pueden distinguir tres tipos de darse cuenta:
a) Darse cuenta de sí mismo o del mundo interior.
b) Darse cuenta del mundo exterior.
c) Darse cuenta de la zona intermedia o zona de la fantasía.
Darse cuenta de sí mismo o de la zona interior
Comprende todos aquellos acontecimientos, sensaciones, sentimientos y emociones que suceden en el mundo interior, en el cuerpo.
Está en función de la manera de sentir, y de la experiencia y la existencia aquí y ahora, y es independiente de cualquier argumento o juicio de los demás o propio.
Sólo podrán ir cambiando en la medida en que los deje fluir libremente dentro de mí, me acomoden de una forma diferente, o me sumen en experiencias que me saquen de la situación anterior.
A menudo la gente siente cansancio y agotamiento, si tomaran conciencia de sus tensiones y de los lugares donde las producen, podrían ponerse en contacto con esas zonas e irlas aflojando paulatinamente.
Una de las grandes deficiencias del hombre moderno es la de haber perdido parte de su capacidad de darse cuenta de lo que está sintiendo y de cuáles son sus necesidades más auténticas y verdaderas.
Ha confundido sus deseos con necesidades, y la consecuencia es confundir el ser con el tener, el ser con el aparentar, el ser con el parecer ser.
A través de los medios de comunicación se están creando necesidades que están más allá de lo que se necesita para sentirse bien y cómodo consigo mismo
Perteneciendo estas nuevas necesidades más a intereses externos a él que a un deseo genuino y verdadero nacido de su ser.
Ponerse en contacto con uno mismo, y darse cuenta de lo que realmente siente y desea, es el primer paso para la integración.
En gestalt tratamos de evitar los por qué, que son sustituidos por los cómo, los dónde o los qué.
El darse cuenta del mundo o zona exterior
El darse cuenta del mundo externo se relaciona con todo lo que percibimos a través de nuestros sentidos, el contacto con los objetos y los acontecimientos del mundo.
Estas percepciones del mundo externo, mi forma de sentir y lo que percibo, toco, oigo, huelo y saboreo están en función de mi forma de percibir y de ser, que se ha ido configurando con mi herencia genética, aprendizajes y rasgo de personalidad.
El darse cuenta de la zona intermedia o zona de la fantasía
La zona de la fantasía abarca el pasado y el futuro, y comprende las actividades relacionadas con el pensar, adivinar, imaginar, planificar, recordar el pasado o predecir y anticipar el futuro.
El pasado es un recordar, escasamente objetivo, lo que sucedió en un momento que ya no existe.
El futuro es todo aquello que presagiamos, imaginamos o tratamos que suceda.
Todo este adivinar, pensar e imaginar ocurre en el presente, en el aquí y el ahora.
Cuando toda esta actividad mental tiene como función evitarnos vivir el presente, se convierte en una actividad neurótica que nos aleja del mundo real.
La consecuencia es la alienación.
La capacidad de darse cuenta y estar alerta a lo que sucede, nos mantiene en contacto con nuestra existencia, y nos permite ir integrando partes de nosotros.
Es mucho más útil tomar conciencia de lo que nos está sucediendo y de lo que está ocurriendo a nuestro alrededor.
Interferir con el funcionamiento de uno mismo, distorsionándolo, sólo sirve para llevarnos a negar partes de nosotros mismos y de la propia experiencia.
Cuando uno se pone en contacto con su auténtica vivencia descubre que el cambio se produce por sí solo, sin esfuerzo ni planificación, sin producir cambios falsos o que van en contra de su esencia.
El frustrarse con exigencias de ser distinto, sólo nos lleva a sensaciones de tensión, inadecuación y vergüenza.
Nos ponemos tensos para evitar la rabia o la tristeza, la envidia o la inadecuación y cualquier tipo de sentimiento que nos sea doloroso.
La energía se puede utilizar en vivir la vida y la experiencia tal y como va surgiendo, con presencia, responsabilidad y firmeza.
La terapia gestáltica procura proporcionarnos herramientas para explorar nuestra vida y personalidad, para ampliar la capacidad de darnos cuenta de lo que vamos sintiendo y experimentando
Para clarificar los problemas y las confusiones que surgen, descubriendo nuestras propias respuestas a dudas y conductas, es decir, lo que cada uno quiere hacer y lo que cada uno es.
Cada cambio forzado nos da algo que no somos, nos aliena y nos desintegra
Detener el cambio genera angustia y paralización.
Los sentimientos que se producen en etapas de crisis son consecuencia de las maniobras que se hacen para evitar los cambios por la inquietud y el miedo a lo desconocido.
Esta terapia trata de ajustarse a uno mismo, ayudándolo a descubrir su propia forma de existir, su humanidad, su ser más íntimo y verdadero, y a sentirse más cómodo con su propia existencia y cuerpo.
Este enfoque lleva a darse cuenta y al enriquecimiento de sí mismo mediante el autoconocimiento y la aceptación de las diversas partes alienadas y no aceptadas.
Consiste en acompañarle a que encuentre una vida más plena y acorde con lo que él es y puede llegar a ser.
El aprendizaje consiste en descubrir que algo es posible.
Uno no está completo hasta que va reconociendo y aceptando sus partes, comportamientos y actitudes.
Cada vez que nos negamos a contestar una pregunta, ayudamos a la otra persona a usar sus propios recursos y a descubrir sus propias respuestas.
La meta de la terapia gestáltica es ayudarle a que él descubra sus respuestas.
Al responder sus preguntas les quitamos la oportunidad de crecer y buscar sus propias maneras y formas de resolver sus problemas; de ir madurando en la medida que encuentran nuevas respuestas a los retos de la vida.
El encontrar sus propias respuestas les hace pasar del apoyo exterior a su propio autoapoyo.
Cada vez que la persona descubre sus propias respuestas y las activa en sus relaciones, se siente más fuerte y capaz de enfrentar su existencia, y de depender menos de los juicios y respuestas de los demás
Aprende a depender de sus propios recursos y no de los que le pueda brindar el mundo exterior.
Algunos ejercicios destinados a tomar contacto con nosotros mismos y con nuestra experiencia, consisten en:
Trate de ser el observador de su propio darse cuenta y de advertir hacia dónde se dirige y cómo va discurriendo su atención a medida que se va desarrollando el ejercicio.
Si está ocupado con fantasías, pensamientos, ideas, etc., su darse cuenta de la realidad o del mundo externo o interno decae, e incluso desaparece toda sensación, a no ser que la fantasía produzca sensaciones con imágenes creadas a tal fin.
Ahora preste atención a cómo su darse cuenta es como una especie de lámpara.
La capacidad de darse cuenta se mueve muy deprisa de una cosa a otra y de un lugar a otro, pero uno sólo es capaz de darse cuenta de una cosa cada vez, de un sentimiento o sensación en cada momento.