"Bruno sabe que Johnny se ha quemado hasta la última chispa, que su saxofón ya no le servirá de nada, ni siquiera como fetiche, y se siente ridículo y absurdo al pensar que debe llevarlo a un hospital, que debe pagar las deudas, que debe, en fin, seguir escribiendo la biografía de un muerto en vida." (p. 173, párr. 3)