La religiosidad griega no cumplía con las necesidades espirituales, pero mostraba la confianza en las capacidades humanas. Fomentaba valores como heroísmo, valentía, sabiduría y amor a la polis. Los griegos creían que los fracasos se debían al Destino, no a fallos humanos. Por eso, su religión era más cívica que espiritual, ayudando a mantener la unidad entre los ciudadanos y la amistad entre ciudades