Un número complejo puede expresarse en forma rectangular, que es la forma tradicional basada en parte real y parte imaginaria, o en forma polar, que utiliza un módulo y un ángulo. Para convertirlo a forma polar se calcula primero el módulo, que indica la distancia desde el origen, y luego el ángulo, que indica la dirección en el plano. Con estos dos valores el número puede representarse de manera distinta pero equivalente.