Es una forma de pensar y analizar el mundo desde la experiencia, historia y realidad latinoamericana, en lugar de adoptar sin cuestionar las visiones impuestas desde los centros de poder (Europa o Estados Unidos).
América Latina ha vivido procesos de colonización, dependencia económica, desigualdad y mestizaje cultural, lo cual genera una manera particular de ver y crear. En el ámbito de la arquitectura, esto implica no copiar modelos extranjeros, sino reinterpretarlos según las condiciones locales (clima, cultura, materiales, tradiciones, economía).