Según los antiguos relatos andinos, después de surgir de las aguas del lago Titicaca, el dios Huiracocha decidió dar luz al mundo que aún permanecía en la oscuridad para ello creó el Sol, la Luna y las estrellas, con el propósito de iluminar la tierra y marcar el ritmo del día y la noche el Sol fue colocado en el cielo para brindar calor y vida, mientras que la Luna acompañaría la noche, reflejando su luz suave y protectora luego, Huiracocha formó a los primeros seres humanos con piedra o barro, dándoles alma, palabra y pensamiento. Les enseñó a vivir en comunidad, a cultivar la tierra y a respetar la naturaleza sin embargo, con el tiempo, estos hombres olvidaron las enseñanzas del creador y se llenaron de orgullo por esa razón, Huiracocha decidió destruirlos con un diluvio y crear una nueva humanidad más humilde y agradecida simboliza el origen de la vida y la luz como expresiones de sabiduría y equilibrio también refleja la idea de que el ser humano debe mantener una relación armoniosa con el mundo y con lo divino, recordando siempre su origen y su propósito en la tierra (Wiracocha, 2023).