Es el proceso mediante el cual un individuo inicia, desarrolla, mantiene y eventualmente abandona su participación en actividades criminales. Desde la criminología, se concibe como una trayectoria de comportamiento delictivo a lo largo del tiempo, influenciada por factores personales, sociales y situacionales que determinan su intensidad, duración y tipo de delitos cometidos. Este enfoque permite comprender el delito no como un hecho aislado, sino como un fenómeno evolutivo.