Los pacientes programados para una intervención quirúrgica deben ser vigilados para minimizar el riesgo de ISQ. Antes de la cirugía, se debe tratar y resolver cualquier infección coexistente (de piel, orina y pulmón). Los pacientes fumadores deben dejarlo durante 1 o 2 meses antes de la cirugía programada, si es posible, y los diabéticos deben tener bien controlada su glucemia. Los antibióticos se administran 60 minutos previos a la insición. Cuando haya signos de infección sistémica, como fiebre > 38,5 °C, taquicardia > 110 latidos/min y leucocitosis > 12.000/μl, o cuando haya celulitis se deben administrar antibióticos intravenosos u orales.