“De estos principios, se puede concluir que, a partir de la dignidad y la propia libertad del ser humano, relacionada directamente con la autonomía, se configuran como principios éticos de la IA los derechos fundamentales a la no discriminación, a evitar el riesgo y a mantener la privacidad. A la vez, se reafirman principios como el de responsabilidad del Estado de derecho, rendición de cuentas y no estigmatización; además de reforzar el concepto de regulación de la IA, el cual debe ser un proceso construido desde un debate democrático y de compromiso público, que implica transformaciones y actualizaciones en la educación de cada país que aseguren el conocimiento y los derechos de las futuras generaciones, así como la sostenibilidad del medio ambiente”