Juran explicaba que la calidad no solo consiste en que algo esté bien hecho, sino en que sirva realmente para el propósito que el usuario espera. Además, consideraba que la calidad debe planearse y gestionarse en todas las etapas del proceso, desde el diseño hasta la entrega al cliente.
Para él, la calidad es responsabilidad de toda la organización, no solo del área de control, y su logro depende del compromiso y la mejora continua en todos los niveles.