No aplicar una conducta digital responsable puede llevar a consecuencias negativas para la salud mental y física, como depresión, ansiedad, adicción y sedentarismo; problemas sociales, como el aislamiento; riesgos de seguridad, como robo de identidad y fraudes financieros; y consecuencias legales, como multas y penas de cárcel por delitos como amenazas o difamación en línea