En España, el siglo xvii comienza con la coronación de Felipe V, que pertenece a la casa real francesa de los Borbones. Este hecho propicia la llegada del pensamiento ilustrado que, aunque al principio choca con la mentalidad conservadora de la sociedad española, paulatinamente se extiende a todo el país.
Los Borbones emprenden un conjunto de reformas para modernizar el país. Para ello, se rodean de una minoría culta, los Ilamados ilustrados, que gobierna según los principios del despotismo ilustrado: <<Todo para el pueblo, pero sin el pueblo».