El mantenimiento preventivo del freno de estacionamiento eléctrico (EPB) y del freno electromecánico (EMF) consiste en realizar una revisión periódica de sus componentes clave para asegurar un funcionamiento seguro y confiable. En el EPB se debe verificar el sistema eléctrico, incluyendo interruptor, fusibles y cableado, inspeccionar el chicote en los modelos tipo cable puller para detectar desgaste, corrosión o estiramiento, comprobar el estado de las zapatas o pastillas traseras y, finalmente, realizar un escaneo con equipo de diagnóstico para identificar fallas en la ECU o en los actuadores. En el caso del EMF, el mantenimiento implica revisar los motores eléctricos integrados en las pinzas traseras, comprobando que no presenten ruidos anormales ni resistencia al accionamiento, inspeccionar el desgaste de pastillas y discos, verificar que los sellos y conectores eléctricos estén en buen estado para evitar humedad o sulfatación, y efectuar un escaneo electrónico que permita monitorear la posición de los pistones y el funcionamiento general de los actuadores.