También la clasifica en dos tipos fundamentales: abierta y cerrada. En la segunda, la cerrada o dirigida, las preguntas ya están previstas, tanto como lo están el orden y la forma de plantearlas y el entrevistador no puede alterar ninguna de estas disposiciones. En la entrevista abierta o libre, por el contrario, el entrevistador tiene la amplia libertad para las preguntas o para sus intervenciones, permitiéndose toda flexibilidad necesaria en cada caso particular; sin embargo, se debe saber que fundamentalmente se escucha atenta e interesadamente al entrevistado, es éste quien la dirige principalmente (Bleger, 2007; Poussin, 1994).