Es un plan educativo que es sistemático, está sujeto a evaluaciones y controles constantes, y está enfocado tanto en el individuo como en la comunidad. A través del aprendizaje y la enseñanza de conocimientos conceptuales, procedimentales, actitudinales e interactivos-convivenciales, y guiado por enfoques relacionados con derechos, diversidad, género, sociocultural, intercultural y gestión de riesgos, se busca fortalecer y desarrollar las competencias en el comportamiento humano hacia una vivencia de la sexualidad de manera sana, responsable, placentera y satisfactoria (González et al., 2013).