Resulta del ejercicio social del lenguaje, en el cual las palabras toman sentido dependiendo del contexto, situación y circunstancias sociales en las que se encuentren. Este es evidenciado en la utilización de gestos, el uso del tono de voz y las expresiones faciales, etc. Por ejemplo, pedir algo mediante la oración "quiero agua", hacer uso de los gestos para ofrecer la mano en saludo o la utilización de tonos para expresar explícitamente una idea de enojo o sorpresa con un determinado carácter, o alegría en el marco de lo que se quiere comunicar.