La expresión oral en la primera infancia, particularmente entre los 3 y 5 años, constituye un eje fundamental en el desarrollo integral de los niños, ya que les permite comunicarse, expresar emociones y fortalecer su pensamiento, en este proceso, los juegos verbales se convierten en una estrategia pedagógica esencial, pues actividades como adivinanzas, trabalenguas y rimas no solo entretienen, sino que estimulan la fluidez, la articulación y la coherencia en la comunicación. De esta manera, se reconoce que el juego es un recurso didáctico que promueve aprendizajes significativos, seguridad y creatividad en los pequeños.
La incorporación constante de estas dinámicas en el aula favorece la adquisición del lenguaje y contribuye a prevenir retrasos lingüísticos y cognitivos, además, los juegos verbales, al ser actividades lúdicas, fomentan la interacción, la creatividad y el aprendizaje activo, impulsando en los niños mayor confianza al expresarse. Diversos estudios respaldan su efectividad en la mejora del vocabulario y las habilidades expresivas, lo que evidencia la necesidad de que docentes y familias promuevan su aplicación en el ámbito educativo.
Asimismo, el rincón de lectura se presenta como otra estrategia clave para enriquecer el vocabulario, despertar la imaginación y consolidar el hábito lector desde edades tempranas. Según la teoría sociocultural de Vygotsky, el aprendizaje se potencia en entornos sociales adecuados, donde la mediación pedagógica fortalece tanto las habilidades cognitivas como las comunicativas, sin embargo, su implementación enfrenta limitaciones como la falta de recursos o preparación docente, lo que hace necesario reforzar su uso consciente y planificado.
En este contexto, los juegos verbales y el rincón de lectura se consolidan como recursos pedagógicos que impulsan el desarrollo de la expresión oral en la primera infancia, convirtiéndose en puentes de comunicación que enriquecen el aprendizaje y fortalecen las habilidades lingüísticas de los niños en Educación Inicial.