A lo largo de mi carrera he aprendido que mi identidad profesional no solo se construye a base de conocimientos teóricos y prácticos, sino también con el cuidado que dedico a mí misma. Me interesa ser humana antes que médico, guiándome por valores como la honestidad, el respeto, la justicia, la lealtad y la solidaridad. A través del tiempo he aprendido a cuidar mi salud mental y física con actividades fuera del ámbito médico, como el baile y la convivencia con amistades. Asimismo, he aprendido a integrar los conocimientos teóricos y prácticos adquiridos durante la carrera para poder aplicarlos en el proceso de atención a los pacientes dentro del ámbito clínico. Estas decisiones me permiten sostener la empatía y la paciencia que necesito para tratar a cada paciente con respeto, reconociendo que todos somos importantes y merecemos una atención digna y correcta. Me comprometo a aprender a hacer las cosas bien, con responsabilidad y precisión, para prevenir errores y no causar daño y que, así, mi ejercicio médico esté siempre guiado por la compasión, la integridad y el respeto por la vida de quienes confían en mí.