La Ilustración, al final de la Edad Moderna, se caracterizó por el primado de la razón como herramienta principal para comprender el mundo y promover el progreso humano, la crítica a la autoridad (tanto religiosa como política) y a la superstición, la defensa de la libertad y la felicidad terrenal, el fomento del conocimiento científico y la educación, y la idea de que el poder político emana del pueblo, lo que inspiró revoluciones y reformas en la sociedad, la política y la economía.