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Actitudes Negativas y Acuerdo Terapéutico - Coggle Diagram
Actitudes Negativas y Acuerdo Terapéutico
Actitudes Negativas y Acuerdo Terapéutico
Aparecen desde las primeras entrevistas.
Representan la dificultad de aceptar cambios.
Formas comunes: desconfianza hacia el terapeuta, evasión de temas, dudas sobre la utilidad del tratamiento.
Aunque incomoden, reflejan que el paciente está en proceso de acercarse al cambio, incluso de manera inconsciente.
Manejo de Resistencias
En las entrevistas iniciales no deben interpretarse directamente.
Se pueden clarificar para que el paciente vea cómo interfieren en su progreso.
En algunos casos es mejor dejarlas fluir y avanzar en otros aspectos.
Durante el tratamiento seguirán apareciendo, pero el paciente estará más dispuesto a reconocerlas y el terapeuta podrá interpretarlas
Creencias Erróneas sobre la Terapia
El paciente llega con ideas equivocadas que refuerzan las resistencias, como:
“El terapeuta me dará soluciones y consejos directos”.
“El terapeuta absorberá mi personalidad”.
“El tratamiento eliminará toda mi ansiedad”.
“El terapeuta será un amigo que apoyará mis conflictos personales”.
“El tratamiento anulará mi moral o mi matrimonio”.
El terapeuta debe explicar con sencillez y claridad qué es realmente la terapia y desmontar estas falsas expectativas.
Objetivos del Acuerdo Terapéutico
El objetivo principal: aliviar el malestar y avanzar hacia la cura.
Favorecer la comprensión de sí mismo y de los conflictos internos.
Ayudar al paciente a usar sus recursos personales para manejar mejor la realidad.
Lograr que pueda satisfacer sus necesidades afectivas, pulsionales y sociales con mayor libertad.
Marco del Trabajo Terapéutico
Libertad de asociación: el paciente puede expresar pensamientos, sueños, fantasías y sentimientos sin censura.
Focalización del terapeuta: escucha atenta incluso a lo aparentemente irrelevante, guiando la atención hacia aspectos importantes.
Ritmo de trabajo:
Psicoanálisis clásico: 3 sesiones por semana.
Actualidad: 1–2 semanales o incluso quincenal según el caso.
Duración: no está predefinida, pero por la profundidad del proceso suele durar más de un año.
Responsabilidades del Paciente y Terapeuta
Del terapeuta:
Explicar el proceso y el marco de la relación terapéutica.
Acompañar la clarificación de los conflictos inconscientes.
Actuar como experto, pero sin anular la individualidad del paciente.
Del paciente:
Comprometerse con el tratamiento.
Colaborar en la exploración de sus pensamientos y emociones.
Aceptar las dificultades como parte del proceso de cambio.